Archive for septiembre 21, 2009

Toda una vida olvidada

yeya en la celebración de sus 83 años

Tiene 83 años y Cariñosamente le dicen Yeya, pero su verdadero nombre es Delia María Salazar de Pallares aunque por este último nunca le gusto que la llamaran, infortunadamente de eso en ocasiones se acuerda, porque desde los 80 años las personas que la rodeaban se empezaron a dar cuenta, que se le estaban olvidando algunas cosas, dejaba la estufa encendida o las llaves en la puerta, o simplemente salía y se quedaba sentada en la calle viendo pasar los estudiantes, que se dirigían a un colegio que queda cerca de su casa, y así se le pasaba el tiempo y olvidaba que tenia que hacer la comida, todo esto es algo tan usual que pensaríamos que a cualquier persona le sucede, pero no era así esto eran síntomas de Alzheimer.

El Alzheimer, es una enfermedad irreversible y en la mayoría de los casos genética, es neurodegenerativa, se manifiesta como deterioro cognitivo y trastornos conductuales y se caracteriza en su forma típica por una pérdida progresiva de la memoria y de otras capacidades mentales, a medida que las células nerviosas mueren y diferentes zonas del cerebro se atrofian.las causas de el alzhéimer se desconocen y los síntomas normalmente se presentan en adultos mayores de 65 años (aunque también puede afectar a personas de 40 y 50 años)

Ésta enfermedad es un tipo de demencia, y actualmente se estima que el 5% de las personas mayores de 65 años, la padecen, pero a los 70 años, el porcentaje es mayor todavía, y ya a los 85, entre el 30-40% de las personas padecen la enfermedad.


Yeyita nació en 1925 en el Cerro de las Flores, vereda perteneciente a la provincia de Ocaña situada al norte de ésta, vía a Aguas Claras “por la cantina” como ella dice, algo que todavía lo tiene presente. Ella nos cuenta que esta vereda lo menos que tiene son flores y que cuando estaba muy pequeña, este lugar fue azotado por la violencia y a la gente en momentos le tocaba esconderse entre los matorrales porque venía la “chusma”, lo que hoy se conoce como guerrilla, no obstante con el pasar de los años la guerra se fue opacando y este sitio volvió a la normalidad. Los habitantes del Cerro de las Flores son todos familiares, su patrona es la virgen de el carmen, se cuenta que esta patrona apareció en forma de frijol y con el pasar de el tiempo fue creciendo hasta que se convirtió en una pequeña virgencita, a ella no le gusta tener la corona puesta pues siempre que se la ponían se le caía.

Los pacientes con alzhéimer suelen tener momentos de lucidez, y un día normal, cuando Yeya tenía 81 años, me di cuenta que ella estaba en uno de esos lapsos, y le pregunte que ella donde había nacido, me contesto que por donde vivía la comadre Calixta en el río, esto quedaba un poco mas alejado del cerro de las flores pero ahora todo esto es la misma vereda. También me dijo que su padre se llamaba Trino Salazar Angarita, y su madre Angustia Amaya y que ya habían fallecido.

su progenitora también padeció de alzhéimer pero a mas avanzada edad, en ese momento recordó los síntomas de su madre, la cual ya enferma le preguntaba por su papa, y ella con el dolor de el alma sabiendo que estaba muerto le contestaba que estaba trabajando, esto para que su mama se quedara tranquila, yo en ese momento le hable de la enfermedad y la empecé a hacer caer en la cuenta que ella estaba padeciendo de lo mismo, ella quedo conciente sin embargo basto con que pasaran algunos minutos para que ella lo olvidara.

Me siguió contando de su vida, lo que me hizo dudar que el instante que había acabado de pasar fuera un momento de lucidez y me despertó la idea, de que ella todavía no había olvidado su lejano pasado .me dijo que cuando ella estaba un poco mas grande su padre resolvió llevárselos a vivir al cerro de las flores, porque él deseaba que ella y sus hermanos estudiaran, pues su abuelo Isaac era estudiado, en esa época ya sabía leer y escribir y su padre también. Lastimosamente sus estudios no le duraron mucho tiempo, alcanzó a educarse hasta tercero de primaria, pues su padre concluyó retirarlos porque un compadre suyo le dijo “¿para que le vas a dar estudio a esas pegotas?, ¿para que le hagan cartas a los novios?”

El tener un nuevo hogar, observar nuevos horizontes, adquirir conocimientos y tener que desertar de ellos, no fue lo único con lo que delia maría se enfrentó, pues poco tiempo pasó para que ese lugar se prestara a que ella conociera el amor de su vida, Luis José Pallares, con quien luego se cazaría y tendría 10 hijos, 5 varones y 5 mujeres.

Yeya en su juventud era emprendedora y el no tener avanzados estudios no le impidió salir adelante, trabajaba lavando y planchando ropa, preparaba y vendía arequipe, y hasta corto fique, cualquier trabajo que hubiese y que ella pudiera realizar no lo desperdiciaba.

En su vida de casada fue ama de casa, y crió a sus hijos como una madre ejemplar, su esposo construyó algunas casitas, y también montaron una caseta donde vendían comida, dulces, jugos naturales, y todo lo que se vende en una tienda, lo que les dejaba algo de lucro.

Esta gran mujer nunca hacía las compras, todo esto lo hacía su esposo, causando que dependieran uno de el otro, ella todavía no concebía que esto iba a ser un problema mas adelante, pues su compañero falleció cuando ella tenía 63 años de una enfermedad respiratoria, y esto para ella fue muy duro, pues no es fácil compartir tantos años de su vida con alguien y quedarse sin el en un parpadear.

Sus hijos la ayudaron a salir adelante ante esta perdida, y aparte de criarlos a ellos crío a Fernando y Oswaldo, gemelos e hijos de su primogénita, pero más hijos suyos que de nadie.

A ella no le gusta estar sola, le gustan las multitudes, la música, los niños así sea para regañarlos, es así como establece una estrecha relación con una pequeña nieta suya, que la acompañaba la mayor parte de su tiempo, lo que hizo, que Yeya adquiriera una preferencia por ella que por sus otros nietos, que son acerca de 22.

Antes de la muerte de su compañero, delia, vivía en una casa grande, con sus diez hijos y los otros dos más, la mayoría de estos tenían su cuarto independiente; la vida en este hogar era muy curiosa, pues su residencia era como un campo en la ciudad, tenían varias huertas, con árboles frutales, cultivos, animales y todo lo característico de el campo. Había un quiosco grande donde se reunían en ocasiones especiales y celebraban; la vivienda de Yeya también era como una especie de hotel, pues las puertas estaban abiertas para quien fuese a visitarla, en ese tiempo todo era muy tranquilo y la confianza reinaba.

Sin embargo sus hijos fueron creciendo se casaron y se fueron independizando, cuatro de ellos partieron hacia el hermano país, a observar nuevos horizontes, el menor de los hombres se fue a Barranquilla y estableció su hogar, Hernán se fue para Río de Oro, y los cuatro restantes quedaron aquí.

Ésta gran señora quedo en su casa en compañía de sus dos nietos, y desdió mudarse a una morada mas pequeña, pero cercana a la anterior.

Cuando tenía acerca de 77 años, a los gemelos se les descubrió una enfermedad, llevando a que dejaran la ciudad, y a ella, esto hizo que se consolidara mas la relación entre su nieta y ella.

Pero no duró mucho, porque faltarían tres años para que Yeya comenzara a olvidarla; a raíz de su extraña enfermedad, sus hijos optaron por que ella viviera periodos de tiempo al lado de tres hijas suyas, que residían en Ocaña, esto para que ellas estuvieran mas pendientes de su madre, pues a un paciente con alzhéimer no se le puede dejar mucho tiempo solo y esto hacía que la mujer que las trajo al mundo estuviera mas segura, sus hijos no vislumbraban el problema que estaba por ocurrir, ellos no sabían que unos de los efectos de esta enfermedad es que con solo cambiar la decoración de su casa, sienten estar en un lugar ajeno, y a Yeya no solo le habían cambiado la decoración peor aún la tenían períodos de tiempo en tres casas diferentes lo cual hacía mas difícil que sus recuerdos permanecieran.

Siempre decía que ella se quería ir para su casa y cuando la llevaban a ésta quedaba mas tranquila; como ese era el único lugar que recordaba, sus hijos decidieron dejarla ahí, con sus dos nietos que ya se habían recuperado de la enfermedad, pero bastó con que pasaran dos días para que su hogar también se borrara de su memoria, ahora Yeya no quería quedarse ahí quería irse para su antigua vivienda situada en el Cerro de las Flores, pero esto era muy difícil hacerlo, y tarde o temprano también esto desaparecería, entonces ella siguió viviendo al lado de sus tres hijas.

Cunado Yeya ya padecía de la enfermedad, uno de sus diez hijos falleció, y ella estuvo en su sepelio, como cualquier madre lo hubiera hecho, pero con una gran diferencia no recordaba que ese era su hijo, preguntaba y decía: ¿Quiénes serán los papas del muerto? – que pesar, como estarán.

Los pacientes con Alzheimer también se les olvida el comer, pero esto hasta el momento no se a presentado con esta mujer, a ella se le olvida que ya comió, y a toda hora dice que no le han dado de comer, que la tienen aguantando hambre.

Hoy en día la vida de Yeya es en ocasiones monótona, ya no recuerda que esta en Ocaña, y en todo momento dice que se quiere ir para Ocaña o también para el cerro de las flores, esto hace que se confunda, son pocos los momentos en que no llora, y a veces se pone grosera y en instantes jocosa.

La historia de la madre de Delia María, hoy se repite en ella, a cada momento pregunta por su esposo y a veces suele confundirlo con sus hijos o nueros, y no hay que contradecirla en nada, porque si se acuerda que ya éste falleció es peor.

El diario vivir para los que la rodean no es fácil, pues ella a todo momento esta repitiendo las cosas, se le explica y cuando no entiende se pone brava. Hay que acompañarla al baño, si ella lava su plato la persona a su cuidado debe volverlo a hacer, todo lo que hace se debe estar supervisando, la puerta debe permanecer con candado pues en un parpadeo se puede escapar y este hecho hace que ella se enfurezca más.

Un paciente con esta enfermedad no debe estar siempre al cuidado de la misma persona, porque ésta se terminaría enfermando.

A las personas que padecen esta enfermedad no hay que ignorarlas, puede que nosotros, en algunos años tampoco recordemos a nuestros padres o hermanos, por un momento imaginemos a nuestro hijos diciéndonos mamá o papá, y que nosotros pensemos que jamás los hemos visto, ellos son personas que también tuvieron una vida, que tuvieron ilusiones que se enamoraron pero que lastimosamente ya no lo recuerdan, tratemos que los pocos momentos que les quedan sean buenos sin importar que se vallan a borrar, no olvidemos que hasta el momento esta enfermedad es irreversible, no hay cura ni tratamiento médico, apenas se están haciendo investigaciones para prevenirla o curarla, pero todavía ninguna se ha comprobado sin embargo existen varios fármacos que ayudan a controlar algunos de los síntomas y consecuencias que se producen con el padecimiento de esta Enfermedad.[4]

Yeya es mi abuelita a quien quiero y admiro, con quien compartí muchos momentos de mi infancia y que gracias a Dios todavía recuerdo, hoy en día las cosas han cambiado pero en el fondo ella sigue siendo la misma.


[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Alzh%C3%A9imer

[2] http://www.monografias.com/trabajos14/mal-alzheimer/mal-alzheimer.shtml

[3] http://www.fundacionalzheimer.com/contenidos/la_enfermedad_de_alzheimer.html

[4] http://www.fundacionalzheimer.com/contenidos/la_enfermedad_de_alzheimer.html

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